Manuel Jesús Ceacero Sierra y Francisco Javier García Moreno viajaron a Ecuador, donde acompañaron, entre los días 10 de agosto y 8 de septiembre, a los sacerdotes diocesanos Don Luis Fernando Criado Reca y Don Emilio Samaniego Guzmán en su labor misionera en el Vicariato Apostólico de Esmeraldas. Nos dicen en su experiencia:
Durante el pasado mes de Agosto dos seminaristas de Jaén hemos tenido el privilegio de visitar una de las misiones que la diócesis de Jaén tiene en Ecuador.
A lo largo de los veintiocho dias que permanecimos en aquellas tierras tuvimos la oportunidad de conocer una realidad muy distinta a la que tenemos aquí; hemos conocido a muchísimas personas de una calidad humana impresionante, el compartir sus gozos y penas, sus necesidades -desde agua potable hasta medicamentos-
Es inestimable la labor que estan desarrollando allí los
sacerdotes Don Luis Fernando Criado Reca y Don Emilio Samaniego Guzmán;
desde aquí pedimos a Dios que bendiga su labor; son evangelizadores de
un pueblo al que uno intenta entregarse cada vez mas, pero del que se
recibe infinitamente.
En el tiempo que estuvimos allí, visitamos
las parroquias de Rocafuerte, Montalvo, Lagarto, Chontaduro y Chumunde,
y las comunidades de Bocana de Lagarto, Bocana de Ostión, Chunguillo,
El Olivo, Argentina, Chontillal, El Llano, Vainilla, Zapallo,
Zapallito, Las Marías, Wualte, etc. Además, pudimos participar en
reuniones con catequistas, con guías de comunidad, realizamos
convivencias con monaguillos, con grupos juveniles de distintas
parroquias, colaboramos con los sacerdotes, desde acolitar en las
celebraciones hasta acompañarlos en los bautizos, dar la unción a los
enfermos o acompañar para llevar la comunión a ancianos.
No nos queda mas que dar gracias a Dios por este regalo tan
enorme y dar las gracias a las personas que han hecho posible esta
oportunidad para nosotros dos.
La región de Esmeraldas tiene la riqueza de una tierra
ecuatoriana que contrasta con la pobreza de su pueblo. La riqueza de
una fe pura, llena de sonidos, de unas celebraciones llenas de color y
alegría, donde Dios se muestra y se manifiesta, desde la mirada de un
niño, hasta el rostro de una anciana, que contrasta con la falta de
manos que se entreguen para ayudar al desarrollo de la fe y la vida de
aquel pueblo de Dios.”
Manuel Jesús Ceacero Sierra.